domingo, 30 de abril de 2017

Fernando Aramburu / “La triste alegría de no ser él…”


Fernando Aramburu
Poster de T.A.
Fernando Aramburu

“La triste alegría de no ser él…”

El escritor Fernando Aramburu evoca en La Térmica, de Málaga, a Albert Camus como origen de su pasión literaria


JUAN CRUZ
23 ABR 2017 - 06:51 COT






El escritor vasco Fernando Aramburu, en Barcelona, el pasado febrero.
El escritor vasco Fernando Aramburu, en Barcelona, el pasado febrero. JOAN SÁNCHEZ

Hay una pesadumbre irónica, una socarronería navarra o donostiarra en este hombre al que recrió Alemania. El éxito de Patria, que ha sido fulgurante, como si ese testimonio literario lo estuviera esperando un país entero, o al menos mucho más de la mitad de un país entero, lo ha metido hacia adentro, hacia lo que fue de chico, hacia lo que es la memoria más recóndita y familiar de su vida.

Premio de la Crítica / El más dotado de prestigio



Premio de la Crítica

El más dotado de prestigio

Con un palmarés escaso en mujeres y autores latinoamericanos, el Premio de la Crítica aún conserva la reputación


MARIBEL MARÍN
Madrid 22 ABR 2017 - 13:39 COT






El escritor vasco Fernando Aramburu, el pasado febrero en Barcelona.
El escritor vasco Fernando Aramburu, el pasado febrero en Barcelona.  EL PAÍS

En el convulso panorama español de premios literarios, donde tan difícil es encontrar un galardón libre de la presión del mercado, el de la Crítica conserva aún el aura de prestigio. Con un palmarés escaso en mujeres y autores latinoamericanos pero inapelable en talento literario en las cuatro lenguas del Estado, congrega a premios Nobel, Nacionales... y hasta puede presumir de haber descubierto a autores como Eduardo Mendoza, Premio Cervantes 2017,con su primera novela (La verdad sobre el caso Savolta, 1975).

Fernando Aramburu gana el premio de la Crítica por su libro ‘Patria’

Fernando Aramburu


Fernando Aramburu gana el premio de la Crítica por su libro ‘Patria’

'Sin ir más lejos', del soriano Fermín Herrero consigue el galardón de poesía en castellano



CARMEN MORÁN
Madrid 22 ABR 2017 - 11:34 COT






El escritor vasco Fernando Aramburu. DANIEL MORDZINSKI / EPV
El novelista vasco Fernando Aramburu (San Sebastián, 1959), con Patria, y el poeta soriano Fermín Herrero (Ausejo de la Sierra, 1963), con Sin ir más Lejos, han ganado sendos Premios de Crítica 2016 en lengua castellana, fallados esta mañana en Soria y que otorga la Asociación Española de Críticos Literarios. 

sábado, 29 de abril de 2017

La muerte de un conejo gigante en un vuelo abre otra crisis en United Airlines


Annette Edwards y conejo

La muerte de un conejo gigante en un vuelo abre otra crisis en United Airlines

Dos semanas después del escándalo del pasajero expulsado de un avión a la fuerza, la compañía investiga las circustancias del suceso


El País
27 de abril de 2017

La muerte de un conejo gigante en un vuelo entre Londres y Chicago amenaza otra vez la imagen de la compañía United Airlines dos semanas después del escándalo por el desalojo a la fuerza de un pasajero de 69 años de un vuelo afectado por overbooking. El pasajero, arrastrado por el pasillo de la aeronave hasta conseguir expulsarlo, perdió dos dientes y necesitará una intervención quirúrgica en la nariz, afectada por una doble rotura.

viernes, 28 de abril de 2017

Vargas Llosa / Faulkner / Luz de agosto




Mario Vargas Llosa

BIOGRAFÍA

William Faulkner

Alumbramiento en agosto

La novela de Faulkner muestra el lado más siniestro y vil de la condición humana. Hoy, buena parte del mundo se empeña en parecerse a la sociedad apocalíptica que describió el escritor



EL PAÍS
26 de enero de 2013

Sólo hay un placer más grande que leer una obra maestra y es releerla. William Faulkner escribió Light in August en seis meses, entre agosto de 1931 y febrero de 1932, y sólo hizo unas pocas enmiendas al corregir las pruebas, algo que maravilla dada la complejidad de la estructura y la perfección de la prosa con que está escrita la novela, sin un solo desfallecimiento de principio a fin. Se ha traducido al español como Luz de agosto pero, ahora que acabo de leerla de nuevo luego de dos o tres décadas, tiendo a dar la razón a quienes piensan que acaso hubiera sido más justo llamarla en nuestro idioma Alumbramiento en agosto.

Vargas Llosa / Fernando de Szyszlo / La vida sin dueño



Fernando de Szyszlo

La vida sin dueño

Un aliento de libertad recorre las memorias del gran pintor Fernando de Szyszlo, que se quedó en Perú cuando Nueva York y París decidían los prestigios artísticos


MARIO VARGAS LLOSA
BIOGRAFÍA
24 DIC 2016 - 18:00 COT



FERNANDO VICENTE

Las memorias que ha publicado Fernando de Szyszlo son tan hermosas como el título de su libro: La vida sin dueño. Un aliento de libertad recorre, en efecto, todas estas páginas en las que evoca su vida, sin eufemismos, desplantes ni censuras, con tanta franqueza como inteligencia y lucidez. Su palabra guía al lector por una rica experiencia de nueve décadas en la que su vocación de pintor y la pintura son los protagonistas, y, junto a ellas, grandes artistas e intelectuales que conoció y frecuentó en Europa y en América, también muchos que lo fueron sólo en ciernes, la cultura y la política peruana en el último siglo, su vida pública y privada, las alegrías y desgracias, las ilusiones y frustraciones, y los amores apasionados —tres, precisamente— que encendieron esa larga existencia.

Vargas Llosa / Las seriales



Las seriales

Tras la extinción del comunismo, algunos ingenuos creíamos que el mundo había emprendido un camino hacia la libertad en vez de convertirse en un 'reality show'


MARIO VARGAS LLOSA
BIOGRAFÍA
21 ENE 2017 - 18:00 COT




Las seriales
FERNANDO VICENTE

La televisión ha encontrado por fin un producto original y divertido al que está sacando excelente provecho: las seriales. Ellas existían hace mucho tiempo en el cine, pues yo recuerdo que, en mi lejana infancia cochabambina (en Bolivia), todos los domingos, con mi amigo Mario Zapata, el hijo del fotógrafo de la ciudad, luego de la misa en La Salle nos íbamos al cine Achá a ver los tres episodios de la serial de turno —solían tener doce—, aventurera y tranquilizadora, porque en ella los buenos ganaban siempre a los malos. Pero después el cine las olvidó y, ahora, la televisión las ha resucitado con éxito.

jueves, 27 de abril de 2017

Vargas Llosa / El país de los callados

Ilustración de Fernado Vicente


El país de los callados

Sólo 'Patria', la novela de Fernando Aramburu, me ha hecho vivir, desde adentro, los años de sangre y horror que ha sufrido España con el terrorismo etarra

Debo haber leído decenas de artículos sobre ETA, y muchos ensayos, pero sólo Patria (Tusquets Editores), la novela de Fernando Aramburu, me ha hecho vivir, desde adentro, no como testigo distante sino como un victimario y una víctima más, los años de sangre y horror que ha sufrido España con el terrorismo etarra. La novela nos seduce, nos soborna con su magia verbal y sus astutas alteraciones de la cronología y los puntos de vista, hasta convencernos de que aquella historia no está escrita, que es la vida pura y simple, y que estamos sumidos en ella viviéndola a la par que sus personajes. Hace tiempo que no leía un libro tan persuasivo y conmovedor, tan inteligentemente concebido, una ficción que es a la vez un testimonio tan elocuente sobre una realidad histórica como lo fueron, en su momento, la novela de Joseph Conrad The Secret Agent, sobre los anarquistas londinenses del XIX, o La Condition humaine, de André Malraux, sobre la Revolución China.

Fernando Aramburu / Ávidas pretensiones / Premio Biblioteca Breve

Fernando Aramburu gana el Biblioteca Breve con ‘Ávidas pretensiones’

El escritor asegura que" los poetas conforman un mundo más cerrado, lleno de rivalidades”



El escritor donostiarra Fernando Aramburu en París. / DANIEL MORDZINSKI
Rencillas, odios, rivalidades, amor, sexo, alcohol y “muchos pecados”. Todo ese cóctel en una sola copa quizá sólo pueda servirlo el mundo de las letras y, más que ningún otro, el gremio de los poetas. Durante tres días y dos noches un grupo de ellos practicarán o sufrirán cada uno de esos sentimientos y experiencias en unas jornadas poéticas en un convento regido por monjas... Son las coordenadas de Ávidas pretensiones, sátira salvaje con la que el reconocido escritor vasco Fernando Aramburu ha obtenido el premio Biblioteca Breve de novela, que convoca Seix Barral.

Fernando Aramburu / Años lentos / Premio Tusquets

¿Cómo se escribe una tragedia?

Así es 'Años lentos', al obra con la que el escritor Fernando Aramburu ha ganado el VII Premio Tusquets Editores de Novela


Pasaia (Gipuzkoa), en 2000. / CHRISTOPHE SIMON (AFP GETTY IMAGES)
En El trompetista del Utopía Fernando Aramburu dibujaba algunos personajes de difícil olvido. No por la nitidez de sus perfiles psicológicos, sino paradójicamente por todo lo contrario: por ese cruce de indeterminación moral, mezcla de desprendimiento y ruindad. En Años lentos, con el que gana ahora el VII Premio Tusquets Editores de Novela, el escritor vasco repite esa arriesgada operación. En realidad, los riesgos son dos. Los hay técnicos y éticos. Crear un personaje y ponerlo en una trágica situación histórica, en el origen de ETA, exige la excelencia de una estrategia narrativa que impida el maniqueísmo moral. Aramburu resuelve con creces la encrucijada ante la cual su novela lo ponía. Incluso estaría por decir que una instancia, la ética, depende no tanto de la voluntad del autor, como de su pericia y sensibilidad para gestionar la sala de máquinas de su relato. Quiero insistir en este capítulo porque me parece que Fernando Aramburu hace recaer en el método de representación que ha ideado para su novela su peso y su eficacia estética.

miércoles, 26 de abril de 2017

Juan José Millás / De adolescente, me prohibieron las novelas

Juan José Millás

A mí, de adolescente, 

me prohibieron las novelas


El País, 20 de agosto de 2016

A veces me llaman profesores de enseñanza media para que acuda a sus centros de trabajo e intente convencer a sus alumnos de que lean.
-¿De que lean qué? -pregunto.
-Cualquier cosa -dicen-. Novelas, por ejemplo.
A mí, de adolescente, me prohibieron las novelas. Las leía debajo de las sábanas, sujetando con los dientes la linterna con la que mi padre nos miraba la garganta cuando teníamos anginas. Mi padre no era médico: nos veía la garganta por vicio. Tampoco yo era un lector profesional. Me asomaba a la boca de los libros por una inclinación morbosa. Jamás pensé que esa actividad formara parte de mi educación, aunque más tarde comprendería que se empieza a leer por las mismas razones por las que se empieza a escribir: para comprender el mundo.

Leila Guerriero / Sin salida

Leila Guerriero
Leila Guerriero
SIN SALIDA

EL PAÍS
25 ABR 2017 - 17:00 COT

Éramos como dos samuráis ofreciéndonos el cuello el uno al otro, por ver quién cortaba primero. Yo no tenía 20 y él, entonces, 40. Le debía respeto, era mi padre, pero hacía rato que yo no usaba esas convenciones. Era verano, yo estaba en el pueblo en el que nací, y no sé por qué discutimos aquel día. Nunca gritábamos, solo nos mirábamos de un modo en que yo jamás he mirado a nadie y él, supongo, solo a gente a la que ha querido matar. Lo dejé de pie en la cocina, tomé las llaves del auto, me subí y di marcha atrás para sacarlo del garaje chirriando, como en una mala película. Era un Torino, un auto de fabricación nacional, una bestia repleta de motor y caballos de fuerzas. Salí de la ciudad rumbo a la ruta, sin plan. Solo quería hacer algo, mover algo en el mundo. Escuchaba a todo volumen a Los Redonditos de Ricota, una banda que era mi Biblia, cuando se reventó un neumático. Venía un camión de frente. Frené como me había enseñado mi padre —mi padre— con la palanca de cambios, y terminé en la banquina, a metros de un canal. Usaba —uno no olvida esas cosas— un vestido floreado y alpargatas. Bajé. Me obligué a detener el beat de mi corazón. Abrí el baúl, saqué las balizas, la llave cruz, el gato, la rueda de auxilio. Unos nenes que estaban pescando se acercaron a ayudarme. Les dije que no hacía falta. Cambié el neumático, ajusté las tuercas, quité el gato, volví a ajustar las tuercas un poco más. Todavía con el recuerdo del auto removiéndose como un pez demasiado grande fuera de control, subí, lo puse en marcha, volví a la ruta. Y regresé a mi pueblo, despacio. “La ciudad siempre es la misma —decía Kavafis—. Otra no busques / —no la hay—, / ni caminos ni barco para ti. / La vida que aquí perdiste / la has destruido en toda la tierra”. La única salida de emergencia es la que llevamos dentro. Al menos, lo aprendí temprano.

EL PAÍS








Ray Loriga / “No voy a pedir perdón por la suerte. ¿Se pide perdón por la desgracia?”



Ray Loriga

“No voy a pedir perdón por la suerte. ¿Se pide perdón por la desgracia?”


MANUEL JABOIS
23 ABR 2017 - 05:56 COT





El escritor Ray Loriga.
El escritor Ray Loriga. JAIME VILLANUEVA

Ray Loriga (Madrid, 1967) vive cerca de la calle Génova, en Madrid. Su medida geográfica de todas las cosas, sin embargo, es el estadio Santiago Bernabéu.
Pregunta. ¿Por qué?
Respuesta. Viva donde viva tengo que llegar caminando en menos de una hora. Mi padre decía que después del Bernabéu la Tierra ya es plana.

martes, 25 de abril de 2017

McEwan y Swift / Sorpresas y estilos tardíos


McEwan y Swift 

Sorpresas y estilos tardíos

McEwan y Swift son dos de los novelistas británicos que me han dado más satisfacción en los últimos años



MANUEL RODRÍGUEZ RIVERO
17 MAR 2017 - 09:37 COT



John Malkovich, en 'Desgracia', de Steve Jacobs.

1. Criada

De aquel brillante e irrepetible dream team de novelistas británicos surgidos en los ochenta (por nacimiento: Barnes, Rushdie, McEwan, Swift, Amis e Ishiguro), los que a lo largo del tiempo me han dado más satisfacciones como lector han sido McEwan y Swift. Estos días ando de suerte: tras haber disfrutado con Cáscara de nuez (Anagrama), en la que McEwan vuelve a ofrecer uno de sus tours de force narrativos al contarnos un thriller desde el punto de vista de un (inteligentísimo) feto, he pasado otra tarde estupenda con El domingo de las madres (Anagrama), de Graham Swift, que permanecerá mucho tiempo en mi recuerdo. Su título hace referencia al ya olvidado Mothering Sunday, que se celebra el cuarto domingo de Cuaresma y en el que era tradicional que los señores dieran permiso a sus sirvientes para que festejaran a sus madres. Lo que pasa es que Jane Fairchild, la criada huérfana que protagoniza esta genial novela corta, no tiene a quién festejar. Una providencial llamada telefónica (estamos en 1924: justo el año en que acaba la serie Downton Abbey, con cuyo contexto tiene tanto que ver esta historia) le “ordena” acudir a un placentero encuentro clandestino con el señorito Paul Sheringam, con el que la joven mantiene una relación secreta desde hace siete. Bien: ese día de las madres será fundamental para la posterior evolución de Jane. Un trágico suceso (es decir, un hecho excepcional que, mezclado con la historia de amor, justifica el subtítulo inglés de ‘Romance’) va a ocasionar un drástico cambio en la vida de la criada. De sentirse una especie de “fantasma” destinada a reproducir su destino (“no ver nada, no oír nada, mantener la boca cerrada”), Jane, que disfruta en sus ratos libres leyendo romances de Stevenson o Conrad que obtiene en la biblioteca de sus amos, se convierte en una “observadora profesional de la vida” de los otros y descubre que “las palabras eran como una piel invisible que envolvía al mundo y le conferían realidad”. De ese modo comienza una triunfante carrera como novelista. A los 98 años y después de haber escrito 19 novelas, la antigua criada habla en voz alta (pero no dice todo: la novela abunda en elipsis repletas de significado) de aquel lejano domingo en que todo cambió. Contada en tercera persona y en un medido estilo libre indirecto en el que resuenan, como ritornelos (al modo de Marías), determinados motivos, esta historia (casi) feminista de amor y superación dotada de gran intensidad erótica está a la altura de otras obras maestras del propio Swift como El país del agua (1983) o Últimos tragos (1996).

‘Betty, la fea’ sigue igual 17 años después

Ana María Orozo en el papel de Beatriz Pinzón

‘Betty, la fea’ sigue igual 17 años después

El elenco de la serie original de Colombia se vuelve a reunir en una adaptación teatral


ANA MARCOS
21 ABR 2017 - 08:05 COT





JUAN CARLOS ZAPATA
Betty, la fea, la original, la novela colombiana que llegó a las televisiones en 1999, ostenta todo tipo de récords, incluido un premio Guinness por su éxito. La historia de una joven economista que entra a trabajar a una empresa de moda se contó en 180 países y se adaptó 28 veces. Beatriz Aurora Pinzón era, para muchos, un ejemplo de superación: una chica fea y lista capaz de enamorar a un empresario y galán, y hacerse con el mando de un imperio en el que el físico cuenta más que el intelecto. Ahora, 17 años después de la última emisión, el elenco colombiano lleva a un teatro de Bogotá una nueva versión que, en realidad, es tan fiel a la original que parece un episodio de televisión, pero sobre un plató distinto.