martes, 26 de septiembre de 2017

García Márquez / Los idus de marzo

Gabriel García Márquez

BIOGRAFÍA 

"Los idus de marzo"


EL PAÍS
30 SEP 1981


He vuelto a leer esta semana Los idus de marzo, la hermosa novela de Thornton Wilder que leí por primera vez hace unos veinticinco años en una traducción apresurada, y que he releído muchas veces desde entonces con el primer placer. Cuando estaba escribiendo Eotoño del patriarca, como era natural, la tuve siempre a la mano como una fuente deslumbrante de la grandeza y las miserias del poder. La he comprado muchas veces en distintos idiomas para compartir mi estremecimiento con amigos del mundo entero, y no recuerdo a ninguno que no hubiera sucumbido ante aquel manantial de belleza. Ahora la he vuelto a leer cuando menos lo pensaba, en un vuelo apacible de cuatro horas y en un ejemplar ajeno, y sólo ahora he descubierto cuánto ha tenido que ver con mi vida esa novela magistral. Mi preocupación por los misterios del poder tuvo origen en un episodio que presencié en Caracas por la época en que leí por primera vez Los idus de marzo, y ahora no sé a ciencia cierta cuál de las dos cosas ocurrió primero. Fue a principios de 1958. El general Marcos Pérez Jiménez, que había sido dictador de Venezuela durante diez años, se había fugado para Santo Domingo al amanecer. Sus ayudantes habían tenido que izarlo hasta el avión con una cuerda, pues nadie tuvo tiempo de colocar una escalera, y en las prisas de la huida olvidó su maletín de mano, en el cual llevaba su dinero de bolsillo: trece millones de dólares en efectivo. Pocas horas después, todos los periodistas extranjeros acreditados en Caracas esperábamos la constitución del nuevo Gobierno en uno de los salones suntuosos del palacio de Miraflores. De pronto, un oficial del Ejército en uniforme de campaña, cubriéndose la retirada con una ametralladora lista para disparar, abandonó la oficina de los conciliábulos y atravesó el salón suntuoso caminando hacia atrás. En la puerta del palacio encañonó un taxi, que le llevó al aeropuerto, y se fugó del país. Lo único que quedó de él fueron las huellas de barro fresco de sus botas en las alfombras perfectas del salón principal. Yo padecí una especie de deslumbramiento: de un modo confuso, como si una cápsula prohibida se hubiera reventado dentro de mi alma, comprendí que en aquel episodio estaba toda la esencia del poder. Unos quince años después, a partir de ese episodio y sin dejar de evocarlo, o sin dejar de evocarlo de un modo constante, escribí El otoñdel patriarca. Mi primer texto para aprender a descifrar el misterio fue Los idus de marzo. Como lo saben quienes la han leído, la novela es la reconstrucción literaria de los últimos años de la República Romana y de la propia vida de su dictador, Julio César. El pretexto del relato, en torno del cual se construye, es una fiesta ruidosa que Clodia Pulcher y su hermano ofrecían en honor de dos varones ilustres: Julio César y el poeta Cayo Valerio Cátulo. Es una licencia literaria, porque el año de la fiesta, que era el 45 antes de Cristo, Cátulo debía tener unos ocho años de muerto. Pero un escritor grande como Thornton Wilder no podía detenerse en esas menudencias racionalistas. Fue mucho más lejos. En la novela, el dictador, ataviado con sus mejores galas, abandonó la recepción descomunal que la reina Cleopatra le ofrecía aquella noche, y fue a velar a Cátulo en su lecho de moribundo. "Toda la noche estuvimos oyendo las orquestas y viendo el cielo iluminado por los fuegos artificiales", dijo un testigo supuesto. El autor atribuyó el relato de aquella velación a una carta que la mujer de Cornelio Nipote le escribió a su hermana Postumia, y concluyó que César, para consolar al moribundo, no hizo más que hablarle de Sófocles. "Cayo murió con un coro de Edipo en Colona", decía el relato. Antes de Los idus de marzo, lo único que yo había leído sobre Julio César eran los libros de texto del bachillerato, escritos por los hermanos cristianos, y el drama de Shakespeare, que, al parecer, le debe más a la imaginación que a la realidad histórica. Pero a partir de entonces me sumergí en las fuentes fundamentales: el inevitable Plutarco, el chismoso incorregible de Suetonio, el árido Carcopino y los comentarios y memorias de guerra del propio Julio César. Todos ellos se refieren, por supuesto, a la diligencia frenética con que los augures oficiales descuartizaban animales y escudriñaban la naturaleza para averiguar el porvenir. El primero de septiembre del 45 antes de Cristo -según cuenta Thornton Wilder-, el dictador recibió de sus adivinos más de quince informes, entre ellos el de un ganso que tenía manchas en el corazón y en el hígado, y un pichón siniestro que tenía un riñón fuera de lugar, el hígado hinchado y de color amarillo y una piedrecita de cuarzo en el buche. "Yo, que gobierno tantos hombres, soy gobernado por pájaros y truenos", dijo César, aturdido por tantos y tan confusos presagios. No sé dónde leí que había terminado por clausurar el colegio de augures, y escribió contra ellos un libro de protesta cuyo solo título era un poema: Auguralia. Lo busqué durante muchos años, hasta que el crítico Ernesto Volkenin, que es la persona que más sabe de eso en este mundo, me dijo de un modo severo y para siempre: "Ese libro no existió nunca".
A fin de cuentas, Los idus de marzo es sólo una hipótesis sobre la personalidad de César. Pero es una hipótesis que tal vez supere la realidad. "Todos comprendemos muy bien al cocinero de César que se quitó la vida cuando se le incendió el fogón", cuenta un Cornelio Nepote inventado por Thornton Wilder. Dice que había invitados importantes cuando ocurrió el percance, Y el mayordomo, asustado, obligó al cocinero a que se lo contara a César. Pero éste no se inmutó cuando lo supo, sino que le pidió de muy buen modo al cocinero que le llevara dátiles y ensalada para sustituir la cena perdida. Entonces el cocinero salió al jardín y se degolló con el cuchillo de las verduras.
Veinte siglos después de ese suicidio, circuló en España una historia que ilustraba tan bien como aquella sobre la fatalidad del poder. Según esa historia, una nieta del generalísimo Francisco Franco, de unos siete años, dio muestras de disgusto en casa de un ministro cuando vio una atractiva anunciadora en la televisión. "Es una pesada", dijo la niña. Entonces le preguntaron por qué lo decía, y ella dijo: "Porque mi abuelito dice que es una pesada". Aquella fue la última vez en que se vio a la atractiva anunciadora en la televisión.
El 15 de marzo del año 44 antes de Cristo, todo el mundo en Roma sabía que a César le iban a matar. Todo el mundo menos él mismo. Plutarco cuenta que el griego Artemidoro, profesor de elocuencia helénica, se abrió paso a través de la muchedumbre que aclamaba al dictador cuando iba para el Senado, y le entregó un papel escrito de su puño y letra, con la advertencia de que lo leyera de inmediato. César solía entregar a sus secretarios los muchos papeles que le daban en la calle, pero aquel lo retuvo en la mano izquierda para leerlo en la primera oportunidad.
Allí estaban contados los pormenores de la conspiración y la forma en que César sería asesinado. Pero él no lo leyó nunca, pues un instante después entró en el Senado y fue muerto de veintitrés puñaladas. Suetonio termina su relato de este modo: "Antisio, el médico, dijo que de todas aquellas heridas sólo la segunda en el pecho debió haber sido mortal". Cualquier parecido con cualquier otra historia, viva o muerta, será pura coincidencia.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 30 de septiembre de 1981

David Lagercrantz / “Pensaba que continuar ‘Millennium’ podía destruir mi reputación”

David Lagercrantz

David Lagercrantz
“Pensaba que continuar ‘Millennium’ podía destruir mi reputación”

David Lagercrantz presenta ‘El hombre que perseguía su sombra’, la quinta entrega de la saga de Stieg Larsson


ALEJANDRO MENDOZA ARRIAG
Madrid 18 SEP 2017 - 12:49 COT
Entrar voluntariamente en una prisión, donde se está atrapado en un mundo de muros rígidos y duras reglas, y luego lograr salir de ella con plena libertad es una metáfora que sirve para describir el presente de David Lagercrantz. El sucesor de Stieg Larsson —creador de Millennium, una de las sagas literarias más exitosas de la última década— ha escogido una antigua cárcel de Segovia para presentar este lunes en España El hombre que perseguía su sombra, la quinta entrega de la serie y la segunda a su nombre. La elección corresponde con el arranque de esta nueva novela, con la hacker Lisbeth Salander, la icónica protagonista, recluida en un centro penitenciario.


Pero también coincide con la propia realidad de Lagercrantz. Cuando aceptó el encargo de continuar con la historia tras la muerte de Larsson en 2004, cargó con el peso de cumplir con las expectativas de un universo que él no inventó y del que ya eran seguidores más de 89 millones de lectores en todo el mundo. “Al principio hubo controversia”, recuerda. Sin embargo, logró vender más de seis millones de ejemplares de Lo que no te mata te hace más fuerte, el cuarto capítulo de la saga, y también consiguió la aceptación del público. “Primero recibí mucha crítica, pero después mucho amor”, cuenta satisfecho.
Por eso, concebir este nuevo capítulo para Lagercrantz fue como salir de prisión. Cuando escribió su primer volumen, reconoce que estaba “muy asustado”. “Pensaba que podía destruir mi reputación si no escribía un buen libro”, admite. Quería presentar una novela que fuera digna del legado de Larsson, por lo que se sintió obligado a escribir un tomo tan grueso como los del creador de Millennium. Pero, superada la prueba, asegura que para esta segunda entrega se sintió “valiente”. “Ahora podía ser quien juzgara”, presume.




HACER EL PERIODISMO GRANDE DE NUEVO


Antes de convertirse en el nuevo autor de ‘Millennium’, David Lagercrantz trabajó como periodista en Suecia, su país de origen. A eso se debe que haya asumido el compromiso que el creador de la saga, Stieg Larsson, sentía por plantear temas de actualidad en la historia. En El hombre que perseguía su sombra, Lagercrantz aborda la situación de inestabilidad económica y las crisis bursátiles que aquejan al mundo de hoy, así como el fanatismo religioso y la opresión de la mujer en el mundo islámico, en el personaje de Faria Kazi.
Asimismo, el autor considera que en estos tiempos, “el periodismo es más importante que nunca”. Ante los ataques contra la prensa por parte de la ultraderecha que está cobrando fuerza en Occidente, el escritor reitera que los periodistas “son esenciales para la democracia”. En esa línea, Lagercrantz propone una réplica contra el conocido mensaje de campaña del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, “Make America great again”. En su lugar, para detener el discurso racista de la derecha, el autor sugiere hacer el periodismo grande de nuevo: “Make journalism great again”.

Lo mismo ocurre con Lisbeth Salander, la protagonista de Millennium, al comienzo de El hombre que perseguía su sombra. Sale de la cárcel tras una condena de dos meses. Pero antes debe convivir con verdaderas criminales. “Un personaje como ella tenía que estar en prisión”, dice el autor. Lagercrantz ve en Salander a una antiheroína y admite que al principio le provocaba miedo. Por eso, en el primer libro tardó varios capítulos en hacerla aparecer, una decisión que en su momento fue polémica y no muy bien recibida. No obstante, las cosas han cambiado. En esta ocasión, dice que el personaje le obsesiona y que hasta sueña con ella. “Esta vez la puse en la primera página”, explica.
La esencia mística de Salander es el origen de esta nueva historia. El autor empezó por preguntarse por el tatuaje de dragón que Larsson decidió poner en la espalda de su personaje, pero cuyo motivo no había sido revelado todavía. Entonces, su editor inglés le recomendó visitar la catedral de San Nicolás, en Estocolmo, y que viera la estatua de San Jorge matando a un dragón con una espada. Lagercrantz ya había visto la figura antes, pero en esta ocasión lo hizo “con los ojos de Lisbeth Salander”. “Noté que San Jorge era el villano”, describe. Con el pasado de la protagonista en mente, cuyo padre había abusado de su madre, afirma: “Pensé que podía ver a su padre en el santo y a su madre en el dragón”.

Concluyó así que la antiheroína de Millennium tenía el tatuaje como símbolo de “levantarse y cobrar venganza”. De salir de su cárcel. De romper sus cadenas, tirar los muros y también los estereotipos de los personajes femeninos. “No necesita tener un hombre a su lado”, destaca Lagercrantz. Salander deja su celda en una alegoría de la libertad que el autor mismo ha alcanzado. “Larsson es el genio que inventó los personajes”, comenta, “pero se sienten como míos ahora”.

Diario de un incesto / Testimonio anónimo de un tema tabú

‘Diario de un incesto’, testimonio anónimo de un tema tabú

Llega a las librerías españolas, avalado por una prestigiosa editorial de Estados Unidos, el relato del infierno al que un padre sometió a su hija durante 18 años


BORJA HERMOSO
Madrid 24 SEP 2017 - 17:00 COT


Eva Vázquez
Eva Vázquez
En un pasaje de Diario de un incesto (Malpaso Ediciones), su anónima autora reconoce —sin decirlo— su pertenencia al reino de los animales y no al de las personas. Para ello cita al antropólogo Claude Lévi-Strauss: “Escribió que la principal diferencia entre animales y seres humanos radica en la prohibición del incesto. ¿En qué me convierte esta afirmación?". Esa es la primera constatación: la admisión de un incesto que duró 18 años, a caballo entre la violación, el consentimiento e incluso el placer. La segunda es la decisión de contarlo con todo lujo de detalles al mundo en forma de libro.
La autora, supuestamente una poeta y periodista en activo, relata en apenas 120 páginas el infierno seriado de agresiones sexuales, heridas físicas y psíquicas y —repítase una vez más— esporádico goce sexual que experimentó a manos de su padre desde que tenía tres años hasta que cumplió los 21.
Lo hace en lo que podría denominarse, si no se quedara tan corto el término, un lenguaje seco y directo. Tanto, que es imposible reproducir en un artículo de prensa la mayoría de sus pasajes, muchos de ellos odiosos y cercanos a un mal porno, otros de buen fuste literario. Pero quédese el eventual lector con este: "Tengo, y siempre he tenido, la impresión de que en realidad mi padre quería matarme, y que yo le seduje para impedir que lo hiciera. Recurrí a la sensualidad para seguir con vida. Salvé mi vida dándole placer sexual. Y él se hizo adicto a nuestras relaciones sexuales, y a mí me ocurrió lo mismo".
Desde Nueva York, Lorin Stein, editor del libro para el sello Farrar, Straus and Giroux además de jefe de redacción del prestigioso trimestral literario The Paris Review, explica: “Estamos absolutamente seguros de la autenticidad del libro. Cuando lo vendimos en el extranjero, algunos editores pidieron que aportásemos las razones por las que creíamos en la autenticidad de la historia. En una carta abierta expliqué que habíamos corroborado la veracidad del asunto través de personas concretas que conocían a la autora desde hacía mucho tiempo y que conocían su historia. En Inglaterra, algunos periódicos de la derecha preguntaron qué pruebas había de que una cosa así pudiera haber pasado, ¡como si todos nosotros no supiéramos de casos de niños que han sufrido abusos sexuales!”.


"UN LIBRO RADIACTIVO"

BORJA HERMOSO
No se conoce el nombre del anónimo —anónima, según diversas pistas— que firma Diario de un incesto y, de hecho, no han faltado las voces que han clamado contra la autenticidad de dicha autoría y del proyecto editorial en general. El libro fue publicado en Estados Unidos el pasado mes de julio por la prestigiosa editorial Farrar, Straus and Giroux, el mismo sello que en el pasado ha editado a clásicos como T.S. Eliot y Flannery O’Connor y a autores contemporáneos de renombre como Jonathan Franzen.
Las críticas y reseñas publicadas en EE UU y Reino Unido van desde el reconocimiento de que “el incesto es un tema que está ahí y debe poder escribirse sobre él” (The New York Times), hasta “el brutal sensacionalismo de un libro radiactivo” (Newsweek), pasando por la acusación directa del diario londinense The Telegraph: “El problema con un libro así es que los lectores a los que más les va a gustar son los pedófilos”.
En el caso de Newsweek, la reseña subraya algunas de las zonas más oscuras del libro: una madre que le llama “puta” por acostarse con su padre, un hermano “que necesita creer que todo eso es mentira” y una amiga que le da este consejo: “Olvídalo y supéralo”.
El incesto como tema narrativo se remonta a hace más de 4.000 años y viaja desde el Edipo Rey de Sófocles hasta Juego de tronos, pasando por autores como Apollinaire, Vargas Llosa, García Márquez, Anaïs Nin, Marguerite Duras, Moravia o el incesto como fantasía de la Lolita de Nabokov,por mencionar solo algunas referencias. Recientemente, novelas como El beso, de Kathryn Harrison o Una semana de vacaciones, de Christine Angot reeditaron el género y suscitaron todo tipo de controversias.
Sin embargo, ni el estilo ni el asunto ni el trasfondo de Diario de un incestotiene que ver con ninguna de ellas. Sostienen tanto el editor estadounidense, Lorin Stein, como el español, Malcolm Otero Barral, que la justificación de editar un libro así se atiene a razones primordialmente de valor literario. “Creo que Diario de un incesto es una obra de arte, pero tengo además la esperanza de que este libro ayude a otros supervivientes del incesto a sentirse menos solos”, explica Stein, quien se excusa por no poder contar detalles acerca de cómo contactó con la autora ni de cómo la autora propuso el libro a la editorial.
Esta es la opinión del editor de Malpaso, el sello que ha llevado a las librerías la versión en español de The Incest Diary: “Soy consciente de que la gente lee la palabra incesto y se retrae. El libro va directo a los hechos, sin escatimar ni un detalle, pero no es morboso. No hay eufemismos en la descripción de las relaciones sexuales, y eso me parece muy interesante literariamente. Yo no había leído nada parecido a esto, es un libro nuevo, único, que permite al lector entrar en la intimidad profunda de alguien que sufre y comprobar qué mecanismos tiene el personaje para sobrevivir”.
Ante la posibilidad de que cierto tipo de lector busque y encuentre en estos diarios motivos para el placer que no tengan nada que ver con lo literario, el editor estadounidense admite el riesgo, pero está convencido de la pertinencia de publicar algo así: “Mire, si la oscuridad está ahí. La oscuridad está ahí. Lo que está claro es que nadie aportará luz suprimiendo un libro…”.
Puede que lo más desequilibrante y violento para quien decida entrar en estas páginas no sean —siéndolo terriblemente— ni las violaciones repetidas de padre a hija ni el silencio cómplice de la madre, la tía o la amiga mayor y admirada de la autora ni el hecho de que en la familia de la autora los abusos sexuales sean “un legado que viene de lejos” (su padre le contó que el abuelo Paul abusó de él y de su hermana cuando eran pequeños). Puede que lo peor sea esa sensación irremediable de un progresivo síndrome de Estocolmo que, en muchos pasajes, acaba convirtiendo a la víctima en partenaire sexual, en un extraño/terrible viaje desde el pavor hasta el goce. Se llama masoquismo, y su aparición no es escatimada en este libro de portada negra.
Están, primero, los miedos de la infancia: “Sus pasos acercándose por el pasillo hasta mi cuarto, el crujido de la puerta al abrirse, su respiración, el nítido sonido que producía la hoja de metal al desenfundarla”. Y están, más adelante, las confesiones de la adolescencia, primero, y la edad adulta después: “Mi padre también se había convertido a sí mismo en un objeto sexual para mí. Lo cosificaba como me cosificaba a mí misma para él. Jamás en mis doce años de casada experimenté un orgasmo semejante”. Y una frase final para resumir los dos lados del abismo: “Le deseo y le mataría, echaría su cuerpo a los perros”.
“No creo que todo sea publicable, pero sí creo que una mujer debe tener el derecho de escribir de forma verdadera acerca de lo que le pasó y de cómo le afectó psíquicamente. Y no creo que por ello esté obligada a pagar el precio de una exposición pública”, argumenta Stein sobre la oportunidad de editar este libro. “No todo es publicable. Hay límites. Ante todo está el sentido común: hay cosas no publicables porque ofenderían a cualquiera. Además, hay un límite ético: no todo vale con tal de vender. Evidentemente, yo nunca publicaría una apología del incesto, o de la violación, o del abuso. Este es un debate eterno”, añade el editor de Malpaso.

lunes, 25 de septiembre de 2017

Alissa Walser / Detrás del síntoma

Alissa Walser
Poster de T.A.

Alissa Walser

Detrás del síntoma

La historia del doctor Franz A. Mesmer en una novela que narra una época contradictoria de la medicina.
27/01/2012


El doctor Mesmer cree haber descubierto lo que él llama el magnetismo animal, un fluido etéreo que incide en la salud de sus pacientes. Sus colegas, abocados a distintas prácticas terapéuticas de la época, descreen de su teoría y el pueblo vienés lo hace objeto de maledicencias. Sin embargo, a Mesmer se le presenta la oportunidad de atender a una joven pianista ciega que gracias a su talento se ha ganado los favores de la emperatriz. Si la cura de su ceguera, especula Mesmer, él también llegará a ser tenido en cuenta por la soberana. 

Alissa Walser / Al principio era la música



Alissa Walser
Al principio la noche era música

Esta novela cuenta la vida de Franz Anton Mesmer, célebre médico de la Viena de Mozart, que curaba a sus pacientes a través de piedras magnéticas. Uno de sus grandes desafíos le llega cuando se enfrenta al caso de una joven pianista ciega, María Teresa von Paradis -otro personaje histórico-, quien toca para la corte y más tarde se hará muy conocida.

Morir en primavera, de Ralf Rothmann / La verdad detrás del vacío

Ralph Rothmann

La verdad detrás del vacío

'Morir en primavera', de Ralf Rothmann, es la mejor novela en años sobre el final de la Segunda Guerra Mundial y un hermoso relato antibélico de validez universal


CECILIA DREYMÜLLER
21 NOV 2016 - 06:39 COT


Deportados franceses vuelven a Francia en 1945.
Deportados franceses vuelven a Francia en 1945. RUE DES ARCHIVES / CORDON PRESS

Sobre la época nazi y la Segunda Guerra Mundial se han escrito tantos libros que cada nueva novela con sádicos comandantes de las SS y atroces combates en el frente oriental no sólo produce cierto hartazgo temático, sino también suscita la sospecha de que los autores se sirvan de los hechos históricos como reclamo publicitario o como pantalla de proyección para sus fantasías de violencia y destrucción. Demasiados precedentes avalan este temor al abuso (uno no muy lejano, especialmente abyecto, era Las benévolas, de Jonathan Littell).

Ralf Rothmann / Morir en primavera / Reseña

Ralph Rothmann
Ralf Rothmann
MORIR EN PRIMAVERA

27 de marzo de 2017

"El silencio, el rechazo absoluto a hablar, especialmente sobre los muertos, es un vacío que tarde o temprano la vida termina llenando por su cuenta con la verdad."

Así comienza esta novela de título compartido con un viejo álbum de Loquillo. Y es que, hoy traigo a mi estantería virtual, Morir en primavera.


"El escritor eres tú" dice Walter Urban esperando la muerte a su hijo, que siempre se preguntó qué ocultaba el atronador silencio de su padre. Incluso le dejó unos cuadernos con la esperanza de que relatara en ellos aquello que llevaba callando tanto tiempo. Y eso fue lo que obtuvo y por eso se convierte en narrador para relatarnos la historia de su padre cuando, con 17 años, fue reclutado junto a su amigo Fiete para un comando de las SS. La Guerra ya está agonizando, estamos en 1945 y jóvenes iletrados son reclutados y apenas preparados para enviar a luchar al frente, dejándoles tan solo la salida de la deserción para evitarlo.

domingo, 24 de septiembre de 2017

Uwe Tellkamp / La Torre



Dresde, años ochenta: los habitantes de la Torre, un barrio residencial, parecen vivir fuera del tiempo y buscan escapar a la decadencia del sistema socialista dedicándose a la música, a la poesía y a la pintura. Observan con resignación e ironía el derrumbe de la República Democrática Alemana. Anne y Richard Hoffmann viven allí junto a sus dos hijos, Christian y Robert. Richard es un cirujano de la Academia que tiene una relación extraconyugal y por este motivo es chantajeado por la Stasi y obligado a espiar a sus colegas. Christian, el hijo mayor, quiere ser un médico famoso, pero, para obtener una plaza de estudiante, antes tiene que prestar servicio «voluntario» en el Ejército Nacional Popular. Su tío, Meno Rohde, es redactor en una importante editorial y ha ascendido hasta el barrio donde vive la nomenklatura. Silencioso y gran observador, Meno actúa como intermediario entre el mundo del régimen y el nostálgicamente burgués de la Torre, relatando en las páginas de su diario las contradicciones que existen en ambos. La novela, galardonada con el Deutscher Buchpreis, ha evocado Los Buddenbrook de Thomas Mann.
«Una obra maestra»(Jens Bisky, Süddeutsche Zeitung).
«No se puede esperar más de la literatura» (K. Hillgruber, Der Tagesspiegel).


«Retrata el canto del cisne del socialismo real con un realismo trágico y una enorme belleza» (Harald Raab, Mittelbayerische Zeitung).


Tellkamp, Uwe

Uwe Tellkamp (Dresde, 1968) cursó estudios de medicina en Leipzig, Nueva York y Dresde, y trabajó en el servicio de urgencias de una clínica de Múnich. En 2004 abandonó la medicina para dedicarse completamente a la literatura y la escritura. Ha publicado tres novelas: Der Hecht, die Träume und das Portugiesische Café (2000), Der Eisvogel (2005), que recibió el Premio Ingeborg-Bachmann, y La Torre (2008),galardonada con el Premio Uwe-Johnson y con el más importante premio alemán, el Deutscher Buchpreis, creado en 2005 y considerado el equivalente al Man Boo­ker en Inglaterra o al Goncourt en Francia. La Torre se ha traducido hasta la fecha a 16 lenguas. En su primera traducción, la italiana, tuvo también una gran acogida crítica: «Tellkamp ha escrito una obra coral con una sabiduría enciclopédica, una sensibilidad y una creatividad lingüística incomparables: la meta final para un escritor grande y maduro, que en este caso parece ser sólo un prodigioso y genial inicio» (Luigi Forte, La Stampa); «Una novela con una estructura clásica, que al mismo tiempo sabe revivir todas las fracturas y crisis de la novela del siglo pasado. Es un retrato extraordinario y vertiginoso que evoca Los Buddenbrook de Thomas Mann. El libro de Tellkamp debe ser degustado como las obras de Goethe, Gottfried Keller, Günter Grass o Uwe Johnson.Una novela saga que nos devuelve el placer de una lengua fluida y armoniosa» (Mario Fortunato, L’Espresso).

ANAGRAMA




Eugen Ruge / En tiempos de luz menguante



Eugen Ruge

En tiempos de luz menguante

Novela de una familia



Esta saga familiar se centra en tres generaciones de una familia de la República Democrática Alemana: los abuelos, comunistas acérrimos que participan en la construcción de la nueva república; su hijo, huido de joven a Moscú y más tarde deportado a un campo siberiano, quien inicia su viaje en el extremo opuesto, los Urales, para volver, junto con su mujer rusa, a una república de pequeños burgueses en cuya transformabilidad sigue creyendo; y, por último, el nieto, que se pasa al Oeste el mismo día en que el patriarca cumple noventa años. Medio siglo de historia vivida, una novela sobre Alemania llena de sorprendentes giros y detalles, grande por su madurez humana, su precisión y su humor.
«Un libro amplio, ambicioso. Un gran libro» (Astrid Éliard, Le Figaro).
«Una de las mejores novelas, posiblemente la mejor, sobre la RDA. Un autor al que descubrir sin duda alguna» (Paris-Berlin).

«Soberbia» (F.-G. Lorrain, Le Soir).

Eugen Ruge
Eugen Ruge (Sosva, Urales, 1954) cursó estudios de Matemáticas en la Universidad Humboldt de Berlín y fue colaborador científico del Instituto Central de Física de la Tierra. Antes de emigrar de la RDA al Oeste en 1988, trabajó en la sección de cine documental de la DEFA. Desde 1989 se dedica completamente al teatro y la radiotelevisión en calidad de autor y traductor. Ha sido galardonado con varios premios, entre otros, el Schiller-Förderpreis del land de Baden-Wurtemberg. En 2009 recibió el Premio Alfred Döblin por su primer manuscrito de prosa, «En tiempos de luz menguante», base de la presente novela; se comentó que tras la lectura de dicho texto, «Günter Grass escuchaba tan intrigado que se le apagó la pipa» (Frankfurter Allgemeine Zeitung). Cuando se publicó la novela, en 2011, fue distinguida con el aspekte-Literaturpreis y con el más importante premio alemán, el Deutscher Buchpreis, considerado el equivalente al Man Booker en Inglaterra o al Goncourt en Francia.



Ilija Trojanow / Deshielo





Ilija Trojanow

Ilija Trojanow nació en 1965 en la capital búlgara Sofía, su familia huyó en 1971 a la República Federal de Alemania. Se crió en Kenia y Alemania, actualmente reside en Viena. Su obra ha sido traducida a más de veinte idiomas y ha recibido diversos galardones, el más reciente el premio Carl Amery concedido por “abrir nuevos cauces estéticos y de ese modo ampliar la gama de posibilidades literarias”. Su novela El coleccionista de mundos publicada en castellano por Tusquets y en catalán por La Magrana, se convirtió en un bestseller internacional.

DesHielo

Ilija Trojanow

Traducción de Rosa P. Blanco

En un mundo en paulatina destrucción por la acción del hombre, el profesor Zeno Hintermeier vive la desaparición de “su” glaciar como una pérdida propia. Decide dejar su cátedra y embarcarse como guía en cruceros turísticos que viajan a la Antártida, ansiando encontrar en el último rincón natural del planeta el silencio cargado de verdad que tanto anhela. Ni siquiera entre los amantes de la naturaleza encuentra un alma gemela que sienta la tragedia del planeta de forma tan intensa como él; guías, periodistas y pasajeros consiguen dormir sin pesadillas y volverán a su rutina tras la travesía.
Tal vez sea necesaria una acción más radical.